Ni en la muerte lo dejan descansar

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El señor Ventura Coronado Mata, un tamaulipeco de honor que ya está en el cielo, le pidió a sus amigos que lo llevaran al que fue su segundo hogar en vida: la cantina “Los Cuates”, en el centro de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

En esta cantina el señor se dedicaba las mejores horas de su vida en a atender a los comensales, escuchar historias y servir miles y miles de litros de cerveza, además de que de vez en cuando se echaba sus traguitos de amargo licor.

Al terminar el velorio, llegaron los rezos que seguramente hicieron unas señoras que rezan súper rápido, más rápido que el rapero Eminem.
El señor Ventura fue llevado por sus mejore samigos a “Los Cuates”.

Al entrar a la cantina, los señores y señoras presentes lloraron y lloraron mientras recordaban a don Ventura: las historias de amor y desamor que escuchó, la forma en la que servía la cerveza y todos los secretos que se llevó a la tumba.
Por eso alguien debería recompensar a estos héroes, ¡esos son amigos y no pedazos!

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