BORRACHINES AL VOLANTE

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Este fin de semana fueron varios los conductores que durmieron ya sea en cama de piedra o en una de hospital tras protagonizar algún percance por andar manejando pasados de chupirules.
Uno de los que pasó la noche en la chirona fue Jorge Alfredo de 26 años, quien no contento con que lo pararan en estado de ebriedad en la avenida José Antonio Ramírez y Fidel Velázquez en el fraccionamiento Las Nubes, todavía se les puso al brinco a los polis al bajarse de su auto, un golf sedan modelo 2016 con placas GFC489A que acabó en el corralón. El altanero sujeto fue a parar a los separos de la DMSP donde llegó con segundo grado de ebriedad según el certificado médico y no presentaba golpes ni lesiones.
Otro que también despertó con la cruda encerrado fue Alejandro de 25 años, vecino del fraccionamiento El Saltito y a quien los agentes de vialidad sorprendieron bien chachalaco a bordo de un Honda Civic modelo 2017 por el bulevar Dolores del Río entre la de Independencia y Morelos. Al bato no le quedó de otra que torcer las manos e irse a los separos, a donde llegó con segundo grado de ebriedad y sin golpes ni lesiones según el certificado médico.
Pero no solo los hombres engalanan esta lista, sino que también una que otra morrita se aloca y agarra la jarra y un vehículo exponiéndose a todos los riesgos que eso conlleva.
En esta ocasión la fichada es Lizbeth de 26 años, quien manejaba una Ford Ranger guinda por la de Cuauhtémoc entre las calles Pino Suárez y 5 de febrero cuando la sorprendieron los azules del operativo antialcohol.
Al igual que los otros mencionados, esta señorita también fue trasladada a los separos de la DMSP, donde presentó segundo grado de ebriedad según el certificado médico.

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