encerrado descubrio su talento

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En el Centro de Tratamiento para Menores Infractores (Certmi) hay cientos de historias de jóvenes que por alguna razón se fueron por el camino chueco, por lo que debieron purgar o están purgando una condena.
Para muchos, el internamiento ha significado el rectificar el camino; para otros, fue simplemente detenerse en el tiempo. La rehabilitación no fue para nada buena, ahora vagan por las calles en busca de sobrevivir o de cometer alguna “diablura”.
Sin embargo, hay menores con mucha capacidad, cuyo talento lo descubren hasta que les entra la reflexión; tal es el caso de “Güereca”, joven de 21 años de edad que participó en un secuestro.
Dentro de su estancia en el penal para menores descubrió lo que ahora es, un muchacho con mucho talento y con muchas ganas de vivir.
“Estoy aquí por secuestro. Por andar en malos pasos, con gente que no debía, me llevaron al baile, pero de eso no me gusta hablar, más bien quiero decir que aquí adentro es como uno quiera vivir, aquí no parece cárcel, mi día lo tengo todo ocupado, y es que la neta es malo tener mucho tiempo de sobra, se vuelve uno ocioso”.
El joven Güereca, originario de Guadalupe Victoria, afirma que sus actividades, su mayor esfuerzo lo ocupa en el arte, piensa más bien en ocupar sus energías en algo positivo.
Al paso del tiempo internado, poco a poco fue descubriendo el potencial que tenía para expresar a través del arte (murales-no gratifi), lo que podía hacer, y es que su ideología es plasmar lo colorido, no lo gris, y evidentemente es lo que ha hecho. Hay paredes del Certmi con verdaderas obras de arte, dibujadas por él. Mención aparte, tiene un mural con un pensamiento de Nelson Mandela.
El infractor, ha participado en varios concursos de pintura, de los cuales, en todos, ha obtenido el primer lugar, incluso con montos de hasta diez mil pesos; tiene una invitación incluso laboral en la Ciudad de México, en un museo, pues quien lo dirige se dio cuenta de sus dotes de artista.
Estudia, y hace deporte. Afirma que los malos pensamientos han quedado en el olvido.
Su familia no le tiene rencor, ni él a ellos. Cada vez que tienen oportunidad lo visitan, y cada vez que tiene a su papá delante de él le expresa sus sentimientos, le dice todo lo que lo ama.
Está a punto de obtener su libertad, gracias a los beneficios de la reforma al Código Penal, de ahí su alegría.
Güereca es uno de los internos más reconocidos del Centro, pero no por su delito, sino por su calidad de persona.
Por lo antes expuesto, Güereca dice no estar arrepentido del delito en el que participó, como lo fue el secuestro. Afirma que de no haber sido detenido, no hubiera descubierto y tal vez nunca hubiera puesto en práctica su talento, y es que seguro está que andando en esos malos pasos hubiera terminado tres metros bajo tierra.

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